también conocida como "Black Girl" o "Where Did You Sleep Last Night" es una canción popular estadounidense de folk que data
aproximadamente de los años 1870, y se cree que es del sur de los
Apalaches. La identidad del autor de la canción es desconocida, pero
ésta ha sido interpretada y ha fascinado a un número significativo de artistas de muy distintos géneros. Tradicionalmente ha sido mayoritariamente asociada con el músico de folk americano Lead belly. Pero fue hecha popular por el músico americano de bluegrass Bill Monroe. También la versionaron cantantes de la talla de Bod Dylan, pero todos reconocen la versión grunge de Nirvana como la definitiva que se inspira en Lead Belly. In the Pines es una de las mejores canciones de Nirvana. (Parcialmente de Wikipedia)
Oh, Susana, cógelo, por favor, cógelo, baby, por mí, aunque llores. Lo dejó sonar y sonar. Marcó el único número de móvil que conocía una y otra vez. Fuera empezaba a oscurecer. Se sentiría ya huérfano sin ese número de móvil. Cógelo, baby. En la autovía los dos sentidos empezaban a circular con normalidad. Luces desenfocadas hacia un lado, hacia otro, borrosas como pensamientos que nacían, te iluminaban un instante por dentro y luego nunca llegaban a concretarse. Ya había estado allí, tenía el número de móvil sin el que ya estaría perdido en el mundo y sentía que una vez había sido inalcanzable, montados en el amor, tú y yo, tan inalcanzables como la tortuga de Zenón montada en el tiempo. Pero no lo cogías. Si no lo cogías nunca sabría quién había del otro lado, si había algo que decir todavía, si había a quién decírselo, si lo diría.
SÓLO AL RENEGAR SOY FIEL, leyó rallado en los cristales y un poco más abajo EL AMOR DURA LO QUE DURA DURA. El tono de llamada insistía, resonaba en su oído con fuerza como si estuviera vivo. Sus ojos leyeron las dos frases otra vez. Cógelo, baby. Impaciente, apoyó el antebrazo en el cristal, luego la frente en el brazo. Se quedó así, muy quieto, oyendo los tonos de llamada, mirando afuera. Vamos, vamos, baby, se dijo impaciente sintiendo que le subía la fiebre a la mirada y entonces se dio cuenta de lo ridículo que era ese momento, podía tratarse del número de Telepizza o de su oficina o de cualquiera de los número que habría leído involuntariamente mientras caminaba bajo el sol. ¿Tendría un trabajo? ¿Le gustaría la pizza? Sus ojos buscaron instintivamente más abajo algo a lo que aferrarse, quisieron leer aquellas frases, pero ya no pudo leer la primera, un borrón de sangre la cubría completamente, el mismo que ya bajaba en reguero como lenta lluvia hacia la segunda para borrarla también. Lentos regueros de sangre gruesa borradores.
Asustado, soltó el auricular azul que quedó descolgado, balanceándose brillantemente sangriento. Se miró las manos palpitantes, la carne fría y sudada, un pulpejo, como de otro. Estaban cubiertas de la misma sangre brillante, casi negra. En los cristales se reflejaba su rostro, automáticamente recordó quién era. ... my girl, my girl, don't lie to me / tell me where did you sleep last night / In the pines, in the pines/ where the sun don't ever shine/ I would shiver the whole night through/ My girl, my girl, where will you go / I'm going where the cold wind blows...
Estoy de acuerdo con lo que dice Henry Miller en el prólogo de The Subterraneans de Kerouac de 1959:
"Creedme,no hay nada limpio, nada saludable, nada prometedor en esta época de prodigios; nada, excepto seguir contando lo que pasa. Kerouac y otros como él serán probablemente los que tengan la última palabra."
Aunque On The Road es la novela más famosa de Kerouac, yo le tengo muchísimo cariño a The Subterraneans, narra la segunda fase de los beats y es muy autocrítica, tiene pasajes poéticos impresionantes y aunque en ella todo parece haber dejado de ser posible, late la tensíón que más me hace amar a Kerouac y que probablemente después de los éxtasis en que todo parecía (más fácilmente) posible sea lo que nos empuja a contar lo que pasa y es el drama sin resolver de estas vidas obligadas que nos toca vivir y la tragedia que él narró y vivió y ahora nos toca narrar y vivir a otros, sobre todo a los poetas y a los visionarios, que también debiéramos insistir en tener la última palabra porque aunque parezca descabellado, todo es posible y ese debe ser nuestro mensaje y nuestra aspiración: debatirse entre la desesperación más absoluta y tener las ilusiones más descabelladas. No hay que renunciar nunca a las ilusiones más descabelladas, hay que buscar el camino que nos lleve a hacerlas realidad, aunque el mundo que nos rodea sea repugnante y promulgue y dé ventajas a otros valores. Aunque nos las hagan pagar caras.
Al mismo tiempo creo que Kerouac es más intimista, está más solo, más atento a su verdad y más consciente de la oposición a la que se enfrenta e inicia de forma más radical su desnudez incluido el autocuestionamiento, deja de comportarse como si fuera el centro del mundo y su poética del desarraigo empieza a pegarle duro a él mismo, va hacia el núcleo y se hace más fuerte y ve mejor lo que lo rodea. Creo que Kerouac encuentra al tú, gracias a su amante rítmica, Marnou, una verdadera desarraigada. Y descubre tarde que era la vida.
La aparición de esos rostros entre la multitud:
Pétalos sobre una húmeda rama negra. (Pound)
Contemos lo que pasa. Escribamos contra todo. Tengamos las ilusiones más descabelladas y no las entreguemos al mejor postor ni dejemos que las fagocite el sistema. Que sean grito.
Creo que hay muchos poetas y gentes que lo están haciendo ahora mismo. Actualmente también hay muchos subterráneos en circulación y ojalá sean los que tengan la última palabra, este tiempo que nos toca vivir tampoco es ningún prodigio. Peleemos por la vida.
"La cosa principal que hay que hacer cuando nos levantemos es cargarse un peso sobre los hombres para amar el día y todo lo que nos ocurra, ser un muchacho feliz, como cuando íbamos a la escuela, y seguir siéndolo hasta los ochenta años. El resto es el Paraíso..." (Kerouac)
L'Amor Fou. Jacques Rivette. 1969. El director de la Nouvelle Vague que no se dejó apartar de lo que buscaba y lo buscó con más ahínco de la manera más personal.
EL LADO OSCURO DEL CORAZON de Eliseo Subiela
Amor loco y entrega o el personaje FUENTES y los intentos de los protagonistas de echar a volar desde sus vidas a la deriva (porque el amor solo se puede hacer volando O. Girondo)
Locuras transitorias a pie de carretera
PARIS, TEXAS de Wim Wenders
Paisajes y atmosferas PARIS, TEXAS con sonido subliminal (a la Ry Cooder) transportadas a la autovia y a Castelldefels
Los dos inolvidables protagonistas: JANE y TRAVIS inspiran a FUENTES Y A GUADALUPE, LUIS Y CRIS Y CARLA, RUBEN Y ELENA, TONI Y VEGA Y LAURA
PICNIC EN LA CARRETERA es un largometraje necesario como lo fue en su día DANCERS IN THE DARK del director danés Lars von Trier. En cierto modo se puede decir que lo que las une es el subtexto y si bien en Dancers in the Dark se canaliza a través de un caso individual y en Picnic en la carretera se hace a través de un caso de crímenes en serie lo cierto es que en ambas el subtexto señala las atrocidades que se cometen por mantener el status quo en nuestras sociedades más desarrolladas y su impunidad o el vacío legal, moral e incluso clínico que lo permite.
Una propuesta de ese calibre requiere para alcanzar al gran público de una codificación genérica popular que Trier resuelve usando el género de los musicales combinado con el drama, mientras que en Picnic en la carretera se opta por el género de thriller en su versión más trillada y popular de los asesinatos en serie combinándolo también con el drama.
Donde Lars von Trier enfrenta dos puntos de vista de lo "necesario" que en su confrontación desembocan en tragedia (una tragedia que es la de nuestros días), se opta en Picnic en la carretera por enfrentar dos puntos de vista de lo "enfermo" en nuestras sociedades capaces de demonizar como mal, enfermo, asocial al "psicópata que mata movido por una pulsión sexual", que asesina bajo un patrón comportamental repetido, pero no dispuestas a reconocer la enfermedad del "psicópata que mata movido por una pulsión de lucro, de violencia económica, de sed de poder" que sentado tras las mesas más poderosas del mundo toma decisiones que cuestan muchas vidas, las vidas, siguiendo siempre el patrón comportamental repetido de aumentar el margen de beneficios. Esta tragedia no es menos actual. Es el eterno cuento del bien y el mal que se cuenta la sociedad desde su axioma del bien para autobendecirse y continuarse sin cambiar a pesar de su sistema fallido y no concebido para todos, sin sitio para todos, la fábula de la salud y la enfermedad que crea ovejas negras, psicópatas, demonios y brujas y los expulsa de lo social llamándolos enfermos como de un paraiso del que todos ellos, naturalmente, son apóstatas, no creyentes.
El objetivo en ambas es el mismo: evidenciar la trampa de la doble moral. Evidenciar nuestro sí tácito a los crímenes en serie cometidos por los enfermos de poder que revierten en beneficio de nuestras economías, en nuestro beneficio.
Picnic en la carretera intenta añadir un subtexto matizante a ese subtexto principal cobijado en la trama thrilleriana por medio de las microtramas dramáticas. Es un segundo sabor que en cierto modo viene a poner en tela de juicio al primero, es decir, a poner en tela de jucio el hecho de que esos asesinatos legales reviertan verdaderamente en nuestro beneficio y lo hace mostrando como esas impunidades consentidas por todos tienen también efectos no deseados en nuestras vidas individuales, mostrando que el precio que se paga, por ejemplo haciendo concesiones en las relaciones interpersonales, en el amor, es demasiado alto y como ese cálculo y ese frío no está tan bajo control como se nos quiere hacer creer: nos están cambiando, nos están haciendo insensibles.
Hanecke dio con ese mismo sabor título a una trilogía: "VERGLETSCHERUNG DER GEFÜHLE". Picnic en la carretera es un largometraje que narra el despertar en una pesadilla de otros y el atisbo de sueños y realidades propios.
Nací en el 66, en el barrio Chino de Barcelona ahora rebautizado como El Raval. Soy autora de DOUBLE TROUBLE que contiene el relato DOUBLE TROUBLE ganador del Premio de cuentos Alhaurín de la Torre 2005 y de la novela corta NOCHE DE GRAJOS ambos publicados en Bubok y xinxii. También soy autora del libro de relatos INTERIORES INCIERTOS que contiene los relatos COACCIÓN DE LUZ y EL INQUILINO finalistas del prestigioso concurso de cuento de La Felguera y de la novela thriller PICNIC EN LA CARRETERA. Tras ser becada para dos cursos de guión cinematográfico con Gabriel García Márquez de donde surgió el proyecto cinematográfico DESTINOS A LA CARTA se inicia mi carrera como directora y guionista. Tras el rodaje del corto EUROPA (Finalista en el Festival Prix Europa de Berlín), me dediqué a la escritura de una trilogía de guiones para largometraje compuesta de PREVENTIVE GAMES, PICNIC EN LA CARRETERA y BIZARRE BIRDS. A eso le siguió la concepción de un documental sobre el tema del trabajo titulado I WOULD PREFER NOT TO DO. Actualmente trabajo en un guión de thriller de bajo presupuesto titulado MONARCA que se rodará en el verano de 2013.
Vivimos tiempos de muchos valores en circulación creando confusión, pero de poco valor. Como dice R.E.M.:I believe in example / Example is the checker to the key
STENDHAL
Escribir no es apuntar, escribir es disparar.
SENTIDO
Estamos en el mundo para transformar el destino en libertad. (C. Pavese)
DESNUDOS
El amor tiene la virtud de desnudar, no a los dos amantes uno enfrente de otro, sino a cada uno de los dos ante sí mismo. (C. Pavese)
PICNIC EN LA CARRETERA
Thriller-Drama compuesto de varias microhistorias y una trama de asesinatos en serie (guión, largometraje (fase desarrollo) y novela (en escritura actualmente)). By Yolanda Oro Fortes.
1) CITA TÍTULO
Del libro de poesía MANUAL DE DESTRUCCIÓN de Samuel Paris.
El padre de Blancanieves (Belén Gopegui)
La razón no es de lo que ocurre, sino de lo que es justo que ocurra, aunque no llegue a ocurrir jamás.
"Yo amé en ti el exaltado. Pero si permaneces a mi lado empiezo a no quererme. Es el precio que tenéis que pagar los exaltados. Nos hacéis sentirnos culpables a los otros. Y os vais quedando solos". 110 p. "El padre de Blancanieves", Belén Gopegui